¿Obedeciendo al abusador? – Escritura retorcida # 6
Una de las Escrituras más difíciles de entender para mí es esta:
1 Pedro 3: 1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen en la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2 considerando vuestra conducta casta y respetuosa. 3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, 4 sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. 5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; 6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
Especialmente he tenido problemas para resolver este asunto de Sara obedeciendo a Abraham, incluso llamándolo señor. La mayoría de nuestros lectores sin duda han luchado con cómo aplicar esta parte de la palabra de Dios en una situación de abuso. Y muchos se lo han citado, tal vez incluso por su abusador “cristiano”, o al menos por sus compañeros cristianos. Una conclusión a la que he llegado es que la frase “aunque algunos no obedezcan la palabra” significa simplemente que una mujer se encuentra casada con un incrédulo. No creo que signifique que no importa cuán pecaminosa y perversa y, por lo tanto, desobediente a Dios, ella deba someterse a él.